Guía irónica para el que compra libros por el lomo. Incluye capítulos sobre qué poner a la vista, qué esconder y qué fingir haber leído en voz alta.
La regla de oro: los libros que se ven deben ser gruesos, serios y de autores que suenen a importantes. Nada de novelas gráficas, nada de ensayos contemporáneos, nada de color. La biblioteca impresionante es marrón, alta y densa.
El segundo mandamiento: nunca ponga un libro que no pueda resumir en una frase. Si la visita pregunta, y preguntará, debe tener una respuesta. "Es sobre la condición humana" sirve para casi todo.
El tercer consejo, y el más importante: esconda los libros que de verdad lee. Esos, los que tienen el lomo roto y las páginas dobladas, delatan al lector real. Y el lector real rara vez impresiona: lee cosas raras, autores desconocidos, géneros menores. Guárdelos. La biblioteca pública es para mostrar; la privada, para leer.
Y si todo lo demás falla, compre un diccionario grande y póngalo al centro. Nadie cuestiona un diccionario.
Comentarios
Sé el primero en comentar.